El libro el Enigma y el espejo del famoso filósofo noruego Jostein Gaarder, es un diálogo permanente entre Cecilia, una niña moribunda, que lleva ya mucho tiempo enferma y a quien embarga la aburrición y el tedio, y Ariel, su ángel de la guarda. Ariel enfrenta a Cecilia a unas crudas realidades, sitúa entre ambos, metafóricamente hablando, un espejo. En este objeto, el lado que refleja a la niña representa los sentidos y el de Ariel la eternidad, la presencia de Dios y el conocimiento.
“Vosotros sólo os veis a vosotros mismos. No sois capaces de ver lo que hay al otro lado”.
Algo parecido aseguraba Platón, cuando decía que existen dos mundos, uno ideal y otro sensible; en el ideal habitan las ideas que no son contaminadas por los sentidos, ese mundo es ajeno para el hombre ya que él sólo conoce e interpreta el mundo a través de sus sentidos.
“Pero vosotros conocéis sólo en parte. Veis por un espejo y oscuramente...”
Podría pensarse entonces, que Ariel estaba proponiéndole a la niña una teoría parecida donde la frontera entre un mundo y el otro es un espejo. Es importante esta figura del espejo, porque éste sólo refléjale lado de quien le mira.
“—Eso es porque ves todo en un espejo. Es casi inevitable que sólo te veas a ti misma.”
Por otra parte Aristóteles, alumno de Platón, dice que el único mundo es el sensible, el que se puede percibir a través de los sentidos. Es lógico que para el hombre, como para Cecilia, es difícil interpretar lo que no conoce y la experiencia adquirida del ser humano es absolutamente permeada por los sentidos. El gusto, el tacto, la audición, la vista y el olfato son la extensión a través de la que el hombre percibe y vive el mundo.
“Si para Platón la sensación (o conocimiento de lo sensible mediante los órganos sensoperceptuales) no proporcionaba un verdadero conocimiento, debido al carácter separado de las ideas, en Aristóteles la sensación será la fuente básica y primera del conocimiento, es decir su origen”
Hay otra teoría que involucra las condiciones expuestas por Platón y Aristóteles, muy fácil de hallar en la cotidianidad y en la que gran cantidad de personas cree; la existencia de un ser supremo que hace las veces de médium y que comunica al hombre con ambos mundos. Ese ser, recibe el nombre de Alá, Jesús, Jhavé, o cualquier otro, según la cultura que le adore, y se encuentra en mundo ideal o celestial; donde ya no hay necesidades, donde todo es paz, donde sólo viven los espíritus o las almas, ese otro mundo ya no se vive a través de los sentidos. Ariel presenta a Cecilia una teoría que reúne un poco de todas las mencionadas, plantea ambos lados del espejo y el enigma que encierran ambos.
“-Toda la obra de la creación es un espejo, Cecilia. Todo el mundo es un enigma”
Según esto, podría entenderse entonces el mundo como un espejo que conserva un enigma detrás de sí mismo, dos mundos que pueden complementarse si así lo desea el hombre, puede vivir y experimentarse todo a través de nuestros sentidos, pero debe dejar a un lado lo tangible y dejarse llevar también por los sentimientos, saber que es energía y que hace parte de un mundo metafísico que no puede vivirse si se emplean las capacidades corporales.
El espejo puede atravesarse sólo si existe la voluntad de hacerlo.
“—«Vemos todo por un espejo y oscuramente. Algunas veces podemos mirar a través del espejo y vislumbrar algo de lo que hay al otro lado. Si puliéramos del todo el espejo, veríamos mucho más. Pero entonces dejaríamos de vernos a nosotros mismos...»”
ESTE BLOG TIENE COMO ÚNICO FIN DEJAR EL ANONIMATO DE MIS PENSAMIENTOS, AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS DE LOS TRABAJOS QUE DESDE MI CARRERA DE PERIODISMO HE REALIZADO, PERO TAMBIÉN ALGUNAS MEMORIAS QUE SURGEN EN OCASIONES DE LA FICCIÓN O DE LA VIDA MISMA, LA REALIDAD SE VE PLASMADA EN CADA LINEA, SOLO HAY QUE SABER ENCONTRARLA...
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